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lunes, 4 de julio de 2016

Clases de Gatunidad y Gatitud - Respuestas de Kitty



 


CLASES DE GATUNIDAD Y GATITUD por la Profesora Kitty Star

Buenas tardes, gatos y gatas. Hoy voy a responder dos consultas que me han tirado los gorriones por la ventana, porque no se animan a bajar y ponerse al alcance de mis garras.

La primera consulta es de el señor Manfrotto, de Capital. Dice:
"Estimada señora Kitty,
Desde hace casi dos años, los humanos trajeron un mocoso colorado a mi casa. Educarlo me cuesta mucho, pero lo más difícil es convencerlo de que las cucarachas son para regalarlas a la familia, no para atesorarlas en los rincones. Ya no es un cachorro, tiene que entender cómo son las cosas."

Estimado señor Manfrotto:
Tiene usted toda la razón. Pregúntele al colorado para què quiere esas cucarachas. Los humanos AMAN a las cucarachas, las rocían con perfume que sale de un tarro y, cuando las encuentran, 
las juntan en una palita con el palo peludo. Las coleccionan.
En  cambio, a los gatos no nos sirven para nada. Por lo menos a los gatos que tenemos un humano para cuidarnos. Ellos nos dan de comer, no es necesario alimentarnos de esas porquerías. También nos dan juguetes. ¿Para qué jugar con un bicho tan feo? No da muy buena imagen, la verdad.
Dígale a ese muchachito que su gatitud se ve afectada por ese amor a las cucarachas, que no es propio de un gato que se precie. Que se las regale a sus humanos y todos felices.
Afectuosamente
                          Profesora Kitty Star

La siguiente consulta viene de parte de señorita Tesla, también de Capital. Dice:
"Querida profesora Kitty:
 No soy una gata particularmente sociable con otros humanos, solo con los que viven en mi casa. Pues bien, estos desconsiderados hace unos meses trajeron una cachorra humana, la llaman "bebé" y desde que está, han dejado de prestarme la atención que me prestaban.
Me alimentan y me dan cariño, pero ya no es como antes. No sé cómo proceder, necesito su consejo.
"

Querida Tesla:
Parte de nuestra gatitud consiste en comprender a los humanos que viven con nosotros. Sabemos que son un poco primitivos y capaces de cosas raras como traer estos "bebés", pero siguen siendo nuestras mascotas y, si ellos quieren a la cachorra, es su deber, como gata de la casa, aceptarla e intentar tener una buena relación con ella. Estoy segura de que, a medida de que la cachorra vaya creciendo, va a terminar siendo su amiga.
Dele tiempo, los humanos son lentos para madurar. ¡Tardan más de dos veces cuatro años! Eso es mucho tiempo.
Sea paciente y, si la cachorra se pone pesada, simplemente déjela sola hasta que aprenda. 
Afectuosamente
                           Profesora Kitty Star


Terminamos por hoy, vayan a practicar su gatitud y nos vemos en la próxima


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lunes, 14 de septiembre de 2015

Gripe




Hoy la Mamá Humana estaba rara. Llegó con un papel blanco en la nariz y tosía mucho. Cuando le dio de comer a Don Negrone y a La Chiqui, afuera, no se quedó a esperar a que terminen como hace siempre, entró enseguida. Lo mismo cuando le llevó su comida al Señor Tobi y a Pinina. Enseguida se volvió a la cocina.
-¡Qué fbrío! Cbreo que tebgo fiebbe, gatoz.
Pensé que hablaba francés, como Balou, pero él me dijo que no. ¿Será otro idioma?
Nos puso la comida, limpió las piedritas y se fue a la cama, sin quedarse mirando la caja con gente humana como hace siempre. ¡Qué raro!
Me acerqué a investigar, pero estornudó fuerte y salí corriendo. No porque me haya asustado, yo soy una guerrera que no dice Porfis y no me asusto, es solo que me sorprendió. No sabía que los humanos estornudaban tan fuerte, los gatos somos más discretos.
Volví a la cama, la mamá humana estaba temblando, los dientes le hacían cliqui cliqui. Me quedé cerca de ella y de repente dejó de temblar y el cuerpo se le calentó como fuego. ¿Qué estaba pasando?
-¡Gatos, la Humana nos necesita! ¡Está enferma! Si pudiera salir le traía un poco de pasto, pero vamos a tener que darle una dosis de Gatunidad. ¡Los tres a la cama, vamos! A ronronear hasta que se duerma. Y si alguno la ve temblar, empieza el ronroneo otra vez.
Así lo hicimos. Nos pusimos en los lugares que nos asignó el Honorable Tobi cuando repartió la cama y nos pusimos a ronronear para curar a la Mamá Humana, que seguía temblando.
Poco a poco se quedó dormida y nos quedamos con ella, vigilando su sueño.
A la mañana, agarró la cajita de hablar.
-Hola, quiero pedir un médico. Sí, gripe. Gracias, lo espero.
Se quedó en la cama hasta que sonó la musiquita que avisa que hay humanos afuera, abrió la puerta y entró un señor que tenía un tubito que le salía de las orejas y se lo puso en la espalda. La hizo hablar un poco y le dio unos papeles.
-Tome uno de estos cada doce horas.
Y se fue.
La Mamá Humana se vistió, salió tosiendo y al ratito volvió con unas cajitas con esas cosas que los humanos creen que curan. Y está tomando una a la mañana y una a la noche. 
Estoy segura de que ella cree que esas cositas la están  ayudando, pero yo sé que la Capitana tiene razón. Es nuestro ronroneo y nuestra Gatunidad lo que la está curando. Es una lástima que no quiera comer un poco de pasto, además. Le haría mucho bien.






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lunes, 24 de agosto de 2015

Clases de Gatunidad y Gatitud: Los regalos

 
Gatunidad y Gatitud




Clases de Gatunidad y Gatitud con la Capitana Kitty
Hoy: Los regalos

Llegados a la adolescencia y a la adultez, los gatos nos damos cuenta de que los humanos son buenos amigos. Y muchas veces les damos regalos para honrar esa amistad.
Las consultas son varias. ¿Conviene un regalo vivo o muerto? ¿Dónde dejamos? ¿Qué regalar?
Para responderlas está esta clase.

¿Conviene un regalo vivo o muerto? 
Mi experiencia es que es mejor que esté muerto. Los humanos son muy malos cazadores. A mi humana le llevé un pájaro vivo hasta su dormitorio, esperando que disfrutara de atraparlo, y lo que hizo fue encerrarme en el cuarto de lluvia. Cuando abrió la puerta, vi al pájaro volando afuera, había salido por la ventana.
Me ofendí muchìsimo. ¡Tanto trabajo para que la torpe humana lo dejara escapar! No volví a llevarle un regalo vivo.

¿Dónde dejamos el regalo? 
La cama siempre es un buen lugar, es mejor si tiene trapos claros encima para que el humano vea el regalo, me consta que se asustan si lo encuentran de golpe. La cama es donde los humanos se relajan y descansan, ¿qué mejor que encontrar un regalo encima de ella?
Pero no todos los humanos lo disfrutan, algunos prefieren las sorpresas. Entonces, un zapato o la silla donde el humano suele sentarse sin mirar son excelentes lugares para depositar nuestra muestra de afecto. Es hermoso ver como gritan de alegría cuando las encuentran. Muy reconfortante.
Aquí también vemos la ventaja de que el regalo esté muerto, ya que si está vivo podría moverse del lugar donde elegimos depositarlo y es cansador volver a ponerlos allí hasta que el humano llega a casa.


¿Qué regalar?
Depende de las posibilidades de cada gato. Aunque se crea lo contrario, los ratones son muy difíciles de encontrar: el aroma inconfundible de la Gatunidad los espanta y no suelen a aparecer en casas donde vive algún felino. Si hay jardín, seguramente habrá pájaros. Son rápidos, pero nosotros somos gatos, nada se nos escapa si estamos determinados a cazarlos.
Y si no hay jardín, seguramente un escarabajo, una cucaracha o un grillo estarán a disposición del felino alerta y atento. Hay que recordar que lo estamos cazando para hacer un regalo: la presa debe quedar lo más intacta posible, no vamos a estar regalando MEDIA cucaracha. Eso es no tener Gatitud. Si la cucaracha no queda entera, se caza otra y punto.

Espero haber sido de utilidad para los novatos en estas cuestiones de convivir con los humanos. Recuerden hacer click en las publicidades que acompañan este artículo, la humana recibe 0,03 dólares por cada click y parece que eso sirve para conseguir atún.


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lunes, 27 de julio de 2015

Gatunidad y gatitud: Las medicinas





         
CLASES DE GATUNIDAD Y GATITUD

Hoy:  LAS MEDICINAS

Aunque tenemos buena salud en general, los gatos no estamos exentos de enfermarnos. Cuando eso sucede, lo indicado por generaciones de gatos desde épocas inmemoriales es comer pasto. Simple pasto que puede encontrarse en cualquier jardin, plaza o parque.
Sin embargo, los humanos parecen haber olvidado esta verdad ancestral y confìan su salud a algo llamado "pastillas". Las pastillas son unas cositas redondas y blancas, aunque a veces se las puede ver de otros colores, y que se supone que una debe tragar. Ningún gato que se precie de tal aceptará tragar esa porquería sin pelea.

Repito, por si no quedó claro: NINGÚN GATO QUE SE PRECIE ACEPTARÁ TRAGAR ESA PORQUERÍA.

Los humanos están bien intencionados y son capaces de cualquier triquiñuela para engañar al pobre felino confiado y conseguir que se coma la "pastilla" . A veces intentan forzarnos: Nos meten palitos en la boca y soplan dentro pedacitos de medicina humana. ¡No se rindan! ¡Escúpanlos bien lejos, apuntando a los ojos del humano traidor! Son más grandes, pero nosotros somos gatos.


Si les dan una bolita de carne cuando siempre comen balanceado, desconfìen. Aún si la carne es de atún, no se dejen engañar. Usen esas uñas que Bastet les dio para algo productivo: tomen la bolita y sepárenla con las patas, seguro que encontrarán dentro la prueba de que el regalo no era lo que parecía.
Si les dan leche cuando nunca les dan, desconfìen. Huelan bien y notarán que tiene el extraño olor de las pastillas disueltas en ella.
Enfrenten a los humanos con su mayor gatitud, mírenlos con cara de "¿En serio, humano, pensaste que iba a caer?" y váyanse con la cola y la frente bien altas. Si quieren pueden comerse la carne y dejar los trozos de pastilla en el suelo. Es una opción gatunamente aceptable, aunque se corre el riesgo de tragar algún pedacito de pastilla que haya pasado el control.

Yo sé que los humanos creen que nos hacen bien, que esas medicinas sirven y que nos curarán, pero va contra lo que la naturaleza nos ha enseñado desde el principio de los tiempos: el pasto cura todo. No se dejen engañar con los cantos de sirena de los humanos. Ellos que se curen como quieran, nosotros tenemos el viejo y querido pasto.





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lunes, 15 de junio de 2015

La voz de la experiencia - Kitty




CLASES DE GATUNIDAD Y GATITUD


Seguimos con el curso de Gatunidad y Gatitud, apto para cachorros, gatos adolescentes y adultos, ya que he visto gatos de todas las edades comportarse indecorosamente y sin hacer honor a nuestra alcurnia felina.

- No hay que abusar del ronroneo: Claramente, los humanos AMAN el sonido de nuestro ronroneo. Por eso debe ser un regalo especial, no un run run constante. No somos perros, lamiendo los pies del humano que nos alimenta. Somos gatos con Gatitud, no dilapidamos nuestro cariño hacia el humano en cuestión. Si se acostumbra al ronroneo, dejará de valorarlo. 

- Hay que ser discreto en el uso de las piedritas: En lo posible, se debe buscar privacidad al momento de usar las piedritas. Es mejor que no haya humanos cerca y siempre hay que tapar muy bien lo que se hizo. La discreción es la marca del gato con Gatitud.

- Hay que curar a nuestro humano si está enfermo: No digo nada nuevo al comentar que los gatos vemos el dolor. Cuando algo le duele a nuestro humano, un gato que se precie se pondrá junto a la pobre criatura, de ser posible encima de ella, y aliviará su pesar. Ahí sí es válido ronronear y amasar para calmar el sufrimiento del humano en cuestión. Los gatos hacemos funcionar nuestra Gatunidad y la usamos para sanar a los humanos. El humano inteligente lo sabe y agradece que uno o varios gatos le dejen compartir su hogar. 

- La relación con los perros: Si bien los perros son nuestros enemigos tradicionales, es bueno poder discriminar y no tratar a todos los perros igual. Algunos son verdaderas fieras, asesinos de gatos, y no merecen compasión. A esos hay que presentarles batalla y sacarles ojos y piel con nuestras poderosas garras, invocando a Bastet para que nos de fuerzas para pelear.
Pero otros son perros domésticos, conviven con humanos y son lo suficientemente educados como para convivir también con gatos. Mi humana tiene dos perros que están todo el dìa en la casa y son bastante civilizados, pero los dos que vienen solamente por la noche, a cenar y a dormir, son un par de salvajes. Mi humana tiene que atajarlos mientras nosotros entramos a la casa, porque esas bestias son capaces de lastimarnos, aunque yo no les tengo miedo, mis garras son poderosas y más de un perro les teme.

Con esto termina la segunda clase.
Recuerden que hay becas para gatitos sin recursos, el ser pobre no tiene por qué ir reñido con tener la Gatitud correcta.



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lunes, 11 de mayo de 2015

La voz de la experiencia - Kitty


LECCIONES DE GATUNIDAD Y GATITUD




Empecemos por el principio. ¿Qué es "Gatunidad"?
Es la condición de seres divinos que tenemos todos los gatos por ser hijos de la diosa Bastet. Todos los gatos tenemos Gatunidad, pero no todos saben llevarla como corresponde. Para eso estoy escribiendo estas breves lecciones.
¿Cómo manifiesta un gato su Gatunidad? Con Gatitud. Actitud gatuna al 100%. Un gato que se precie debe manejarse con ciertos parámetros, con una cierta dignidad que recuerde que somos hijos de Bastet, primos de tigres y leones, lo mejor de la alcurnia del reino animal.
Algunas instrucciones acerca de cómo tener Gatitud:

- Cada gato elige al humano con el que quiere compartir esta vida. Llegado el momento, verá si quiere compartir la próxima también. Una vida a la vez.

- Los gatos cuidamos a nuestros humanos: Nada de morderlos o arañarlos sin provocación. Por su puesto, esto aplica a NUESTROS humanos, no a todos. Es mejor ser amable, pero eso no implica dejarnos acariciar por cualquier humano que tenga ganas. Nuestro humano puede tomarse ciertas confianzas, los demás no.

- Cuando un gato quiere mimos, no debe rebajarse: Nada de andar persiguiendo al humano gritando "¡Quiero mimos, quiero mimos!" Un gato con Gatitud se sienta cerca del humano, muy cerca, haciendo que sea imposible NO verlo. Si el humano no se da por enterado, unos golpecitos con la pata delantera en las patas del humano deberían ser suficiente. Aunque no lo parezcan, los humanos tienen una cierta inteligencia y son fáciles de entrenar. Hay que tener paciencia, nada más.

- La casa, la cama y las cajas son de los gatos: Es bueno dejar esto en claro. La casa y todo lo que hay en ella, como sillas, sillones, almohadones y mantas, son de los gatos. Por supuesto, la cama y las cajas también. En pos de la convivencia, y como recompensa a su buen comportamiento, dejamos que los humanos usen las cosas porque después de todo el pobre animal necesita un poco de espacio para poder relajarse, pero debe correrse y dejar el lugar al gato cuando éste lo requiera. Si el humano se niega a moverse, el gato debe, simplemente, sentarse encima del humano y acostarse sobre él, de ser necesario.

Con esto termina la primera clase sobre Gatunidad y Gatitud. Hasta la próxima, alumnos.
Madres, inscriban a sus cachorros en el curso para gatitos. Es necesario para su educación.





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